viernes, 18 de diciembre de 2015

Pregón para una Navidad entre miedos - Martín Descalzo



¿Han visto ustedes cómo esperan los niños a los Reyes? No pueden aguantar ya la espera, arden sus ojos y sus almas, pero su espera no es torturadora, sus miradas se encienden, pero no vuelven vidriosos sus ojos. ¿Sabéis por qué? Porque los niños nunca se preguntan si lo que vendrá el día de Reyes es hermoso o feo, magnífico o terrible. Ellos saben que lo que viene es incuestionablemente hermoso. Lo único que ignoran es qué clase de hermosura tendrá lo que va a llegar.

La suya es una esperanza gozosa porque es cierta. Los niños saben que son amados. Sólo quieren saber cómo les expresarán este año su amor. Por eso los niños viven en la alegría, mientras nosotros braceamos por ella. A los niños basta un rayo de sol para alegrarles. Pero hace falta todo un sol entero —ha escrito Goldvvitzer— para que el corazón helado de un adulto pueda deshelarse.

El hombre no sabe esperar. Y espera, además, lo que no debe. Por eso no entendimos a Dios cuando vino. Esperábamos ver en sus manos el poder y vimos la pobreza. Esperábamos la cólera destructora de los enemigos y vino la gran misericordia. Esperábamos misteriosas revelaciones y vino un pedacito de carne que, con muchos esfuerzos, aprendió a decir papá y mamá. Y es que —ya veis qué loco— Dios quería ser amado.

Y sabía muy bien que los hombres no sabemos amar una cosa a menos que podamos rodearla con los brazos. Y al Dios de los Ejércitos podíamos temerle. Al Dios de los filósofos podíamos admirarle. Sólo le amaríamos si se hacía bebé.

Por eso la Navidad es vértigo, desconcierto, exceso y desbordamiento. Por eso la Navidad viene a quitarnos las caretas de importancia con las que, a lo largo de la vida, nos hemos ido disfrazando. Viene a derretir los kilos de sebo y de grasa con los que fuimos embadurnando y amortajando nuestra infancia.

Porque —alleluia, alleluia!— la infancia es inmortal; al niño que fuimos puede arrinconársele, amordazársele, cloroformizársele. Matarle, no. Y el niño que hemos sido está aún ahí, dentro de nosotros, encerrado entre nuestros títulos y tarjetas de crédito, amordazado por nuestra experiencia, pero vivo. No se resigna a morir, grita, patalea dentro de nosotros. 

Las esquirlas de amor que aún, a veces, nos salen del alma son esos gritos y esos pataleos. Dostoievski decía que «el hombre que guarda muchos recuerdos de su infancia, ése está salvado para siempre». Y así es cómo nosotros estamos salvados en la medida en que la Navidad pueda resucitar al chiquillo que fuimos.

Estos son días para descubrir cuan locos estamos, para aprender que la experiencia es sólo una señora que nos da un peine cuando ya estamos calvos, y que es mucho mejor un pelo despeinado que un peine sin porqué ni para qué. Días para descubrir que el agua vale más que los cheques, que un poeta es más útil que un político, que un niño es más importante que un emperador, que la fe es la mejor lotería, que un brasero y amor en torno a él debería cotizarse altísimo en Bolsa.

Por eso en esta Navidad... , en la que el mundo tiembla de hambre y de guerra, de paro y bomba atómica, en esta tierra nuestra que está casi olvidando ya el sabor de la esperanza, la Navidad y el pequeño Dios vienen a despertarnos de tanto y tanto miedo y a enseñarnos a mirar la vida con los ojos ardientes con los que hace años esperábamos a los Magos.

A mí me gustaría que el mundo volviera a ser una gran escuela, que estuviéramos aún todos sentados en los viejos pupitres, que Dios fuera el maestro que escribe en la pizarra el verbo «amar».

Y me gusta repetirles a mis amigos aquella gran lección que daba un día Bernanos a los niños de una escuela: «No olvidéis nunca que este mundo odioso se mantiene en pie por la dulce complicidad —siempre combatida, siempre renaciente— de los santos, de los poetas y de los niños. ¡Sed fieles a los santos! ¡Sed fieles a los poetas! ¡Permaneced fieles a la infancia! ¡Y no os convirtáis nunca en personas mayores!»

Porque, si lográramos esas tres fidelidades, en el mundo sería siempre Navidad. Y la alegría sería mucho más ancha y fuerte que los miedos. 

sábado, 12 de diciembre de 2015

Un regalo para la comunidad Nonaam Wounaam


Amigos seguidores de este blog:

Hace un tiempo, mi amiga Esperanza Casas, una mujer que ha trabajado durante muchos años y de manera desinteresada como Promotora  Cultural Indígena, me contó la historia de Farub y su familia:

Farub era un niño de 4 años de la comunidad indígena nonaam wounaam, que vivía en Taparalito, en el alto río San Juan, zona selvática alejada de Quibdó, Chocó. Su nombre no es nativo, Juan, su padre, le dio ese nombre en honor a la amistad con un hombre árabe llamado igual.

El niño fue remitido por un problema médico a Bogotá. En el hospital, los médicos y las enfermeras le brindaron, además de la atención profesional, amor y afecto al único niño indígena wounaam que había allí.

Él, que estaba aprendiendo sus primeras palabras en español, no pedía regalos, ni juguetes, ni videojuegos, le decía a mi amiga: “esperanta tráeme cuadeno yo tarea pa tú”

Luego de un tiempo hospitalizado fue sometido a una  cirugía del corazón, desafortunadamente, el pequeño Farub falleció. En la morgue del hospital, según relata Esperanza*, Juan le tomó la mano al pequeño y le tejió una hermosa trenza con chaquiras de colores, mientras, Mary la madre le cantaba:

Mu chain japosim (mi niño nació)
Mu chain jaojim (ni niño creció)
Mu chain japichin (mi niño corrió)
Mu chain incasim (mi niño jugó)

Con la ayuda de varias personas, Farub pudo ser velado y luego llevado de regreso a su comunidad en la selva, donde fue enterrado. Ahora, en aquel lugar, crece un hermoso y frondoso árbol.

La familia de Farub hace parte de las pocas que permanecen en su territorio; luchando por preservar sus tierras ancestrales y conservar su cultura.  Muchas se han desplazado por las amenazas de los grupos armados,  entre ellos: las guerrillas, los paramilitares y las bandas de narcotraficantes. Según algunos informes oficiales, se calcula que sólo quedan en todo el país 3000 personas de esta etnia y están en peligro de extinción.

Juan, el padre de Farub,  es un guerrero: terminó enfermería en el SENA; luego estudió pedagogía; hoy es profesor de la escuela de la comunidad; ahora viaja 7 horas por el río para asistir a sus clases en la UNAD sede Quibdó, donde se prepara para ser filósofo y seguir ayudando a su comunidad. Mary, por su parte, trabajó varios años como madre comunitaria.

La familia tiene ya 8 hijos, que Juan y su esposa educan de manera ejemplar: con una inmensa riqueza cultural sobre el respeto a la naturaleza, la convivencia pacífica en comunidad,  la preservación del arte de la cestería, la elaboración de adornos con chaquiras, la talla de la madera de alta calidad y los bastones de mando.

Tras esta historia admirable de lucha y superación de la FAMILIA CHICHILIANO MÁLAGA, te invito a apoyarlos en su valiente tarea; mediante un donativo que llegará directamente a ellos en Colombia:

Nombre: Juan Chichiliano Málaga
Cuenta de ahorros Banco Popular # 23038015933-5

También, en memoria del pequeño Farub que pedía cuadernos y no juguetes, estamos haciendo una campaña para recibir útiles escolares nuevos; para que los niños wounaam que ahora viven en Bogotá, puedan tener sus implementos para ir a la escuela el próximo año 2016. Quien desee unirse a esta iniciativa por favor comuníquese conmigo moraleonliliana10@gmail.com.

*Quiero expresar un enorme agradecimiento a mi amiga Esperanza por compartir esta historia, que aún narra con lágrimas.

Emberá significa “hombre bueno” “buen amigo”
¡Gracias amigos por sus corazones generosos!


Liliana

No culpes a nadie



Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
porque fundamentalmente tú has hecho
lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti
mismo y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge
de las cenizas de su error

Nunca te quejes de tu soledad o de tu
suerte, enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de
tus actos y piensa que tú siempre
has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso
Ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o
seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es
bueno para comenzar y que ninguno
es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente
es tu pasado así como la causa de tu
futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones, de quien
vivirá a pesar de todo. Piensa menos en
tus problemas y más en tu trabajo y tus
problemas, sin eliminarlos, morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser
más grande que el más grande de los
obstáculos. Mírate en el espejo de ti mismo
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un
títere de las circunstancias porque tu
mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina, decídete
y triunfarás en la vida. Nunca pienses en
la suerte, porque la suerte es
el pretexto de los fracasados.



lunes, 7 de diciembre de 2015

Frase de Hermann Hesse sobre la fuerza y la misericordia



Hermann Hessel (1877-1962) Novelista y poeta alemán. Premio Nobel en 1964. Reconocido por sus obras de profundidad sobre la naturaleza humana, la búsqueda del sentido de la existencia y de la verdadera libertad. Entre sus obras se destacan: Peter Camenzind, Bajo la Rueda, Demian, esta última considera su mejor novela.

Por favor, no más guerra



viernes, 4 de diciembre de 2015

Santiago Cruz comparte con sus seguidores un mensaje sobre su adicción

Santiago Cruz es uno de mis cantantes y compositores preferidos, al cual sigo desde mi cuenta personal de facebook. Siempre me encantan sus canciones por la profundidad de los sentimientos que allí expresa y su autenticidad. Esta mañana Santiago publicó en su muro el texto que les comparto, de cuya lectura se deduce que es un hombre que lucha día a día por superar una adicción. 

Quien ha caído en una adicción, sabe que es un trabajo para toda la vida, de salir victorioso un día a la vez. En un medio artístico, que mueve tantas oportunidades de caer en adicciones de todo tipo, su compromiso debe ser como él dice: ¡De valientes!. Un ejemplo de superación para tantas personas que viven situaciones que los encadenan; ofreciéndoles un placer temporal y dejándolos luego con una sensación de vacío permanente.




"Hoy es como mi segundo cumpleaños, ya son 9 años de haber recuperado el goce y el disfrute pleno de mi vida. Si ud. siente que sus compulsiones y adicciones le ganan, pida ayuda, eso sí, hágalo por usted, no lo haga por nadie más. Valiente no es quien se hunde solo, dejando un reguero de dolor, ¡valiente es quien pide ayuda y quiere quererse!"

-Santiago Cruz- 



Para que disfruten una de sus hermosas canciones, publico el vídeo de "La Memoria de los Sentimientos". A veces las adicciones son así: dejan recuerdos grabados que están allí, son esos testigos de la historia de vida, pero es importante levantarse y seguir adelante, así, como lo hace Santiago... con valentía.


Frase sobre la Navidad de Charles Dickens


Charles Dickens (1812-1870) Escritor y novelista ingles. Reconocido como uno de los mejores escritores de la literatura universal, con la creación de personajes que han traspasado el tiempo. Entre sus obras más conocidas están: Oliver Twits, Los papeles póstumos del Club Pickwick, Un cuento de Navidad, Historia de dos ciudades, entre otras.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Papa Francisco: Navidad Eres Tú



Navidad eres tú, cuando decides nacer de nuevo cada día
 y dejar entrar a Dios en tu alma.

El pino de Navidad eres tú, cuando resistes vigoroso a los vientos
 y dificultades de la vida.

Los adornos de Navidad eres tú, cuando tus virtudes
 son colores que adornan tu vida.

La campana de Navidad eres tú, 
cuando llamas, congregas y buscas unir.

Eres también luz de Navidad, 
cuando iluminas con tu vida el camino de los demás
 con la bondad, la paciencia, la alegría y la generosidad.


Papa Francisco

martes, 1 de diciembre de 2015

NAVIDAD: Tiempo de volver a casa




Este comercial, de la marca alemana EDEKA, resalta el valor de la familia en la navidad: un tiempo para volver a casa y compartir con quienes más amamos.

Frase célebre sobre el amor - Peter Beagle


Peter Beagle (1939-     ) nació en Estados Unidos. Es novelista, autor de cuentos cortos, ensayos y guionista. Su género literario es la fantasía y la ficción, en el cual ha ganado varios premios y reconocimientos.

"Pienso que el amor es más fuerte que las costumbres y las circunstancia. Pienso que es posible esperar a alguien durante mucho tiempo, e incluso recordar por qué lo esperabas cuando por fin llega".